Preeclampsia: Cómo una simple pastilla antes de la semana 16 salva la vida de la gestante

📆 Trujillo, 29 de agosto de 2026

La preeclampsia y su complicación más grave, la eclampsia (convulsiones), se mantienen como las principales causas de peligro mortal durante el embarazo. Sin embargo, la comunidad médica de la Clínica San Pablo Trujillo advierte un dato que la mayoría de gestantes desconoce: esta condición no avisa con síntomas al inicio, pero puede prevenirse si se detecta el riesgo y se inicia un tratamiento con dosis bajas de aspirina a partir de la semana 12 de gestación.
Contrario a la creencia popular, la preeclampsia no es una enfermedad del corazón, sino un problema originado en la placenta. Cuando este órgano no se desarrolla correctamente, eleva la presión arterial de forma súbita después de la semana 20 de embarazo, dañando los vasos sanguíneos de la madre y restringiendo el crecimiento del bebé.
Al respecto, la Dr. Nikolayev Huamanzana, ginecólogo de la Clínica San Pablo Trujillo, revela el dato que está cambiando las guías internacionales de salud: «Muchas pacientes llegan a consulta pensando que la preeclampsia se hereda o que da solo por comer sal. Hoy sabemos que evaluar el riesgo mediante una ecografía genética fetal entre las semanas 11 y 14 nos permite recetar ácido acetilsalicílico (aspirina de dosis baja). Esta intervención tan sencilla reduce el riesgo de desarrollar preeclampsia prematura hasta en un 62%.
Las señales de alarma que jamás debes ignorar
El peligro de esta condición es que, en sus etapas iniciales, no genera dolor. Por ello, se recomienda acudir de inmediato a emergencias si aparecen estos síntomas en la segunda mitad del embarazo:
▪️ Dolor de cabeza constante que no calma con analgésicos.
▪️ Zumbido en los oídos o ver destellos brillantes y manchas oscuras.
▪️ Dolor fuerte en la boca del estómago (debajo de las costillas del lado derecho).
Si la enfermedad avanza sin control, se transforma en eclampsia, una emergencia médica extrema caracterizada por convulsiones que ponen en riesgo la vida de la madre y el feto por falta de oxígeno.
Afortunadamente, protegerse es tan simple como tomarse la presión en cada control prenatal y hacerse un examen de orina para medir las proteínas. El tratamiento oportuno en un centro especializado sigue siendo la herramienta más poderosa para asegurar que el bebé nazca en el momento más seguro.